Dicotómica consciencia

Aquellos que me lean sabrán de las pequeñas historias que hace tiempo escribí para los grandes músicos y mejores personas de Mondo Diávolodentro de la serie de relatos Inspiraciones mutuas (pues se basaban en lo que me evocaban las fantásticas fotografías de la banda tomadas por Medialuna Photography).

Pues bien, el pasado 16 de agosto la fantástica banda de Gran Canaria publicó su nuevo y esperadísimo LP, titulado Un lugar para volver y, con motivo de este gran acontecimiento, he decidido publicar hoy la quinta y penúltima entrega de esta serie. En esta ocasión el relato está protagonizado por su carismático bajista, Johnny Piñeiro, que lleva una de las caracterizaciones más elaboradas -y sacrificadas- de la banda, otorgándole una importancia manifiesta y arrolladora en su puesta de escena. Espero que la disfruten.

Una celda y un don perturbador. Dos cabezas y un mismo corazón…

 

Dicotómica consciencia

El firme y recto soldado, que con marcial determinación guió siempre mis pasos, trataba de imponer su disciplina y arrastrarme por el camino estipulado; aquel que haría de mí el hombre que todos consideraban de provecho; aquel que marcaba el orden frente al caos.

Durante muchos años recorrí esa senda en solitario, asumiendo que era lo que todos esperaban y, sin embargo, a lo largo de mi vida, lo único que había sentido era un profundo vacío creciendo inexorable en mi interior, ensombreciendo mi consciencia, expandiéndose por mi superficie y difuminando mi contorno hasta convertirlo en un borrón.

Aquel acompañante amordazado me golpeaba muchas veces, como un molesto dolor sordo que intentaba abrirse paso y a quien yo acallaba con promesas y mentiras.

[pullquote]Con el tiempo, la realidad se volvió marchita y fría. Movimientos mecánicos destinados a alcanzar metas impuestas, eran mi rutina artificial del día a día.[/pullquote]

Con el tiempo, la realidad se volvió marchita y fría. Movimientos mecánicos destinados a alcanzar metas impuestas, eran mi rutina artificial del día a día.

Al final me sentí morir en vida, como si mi personalidad llevase adormecida un largo tiempo y se fuese difuminando poco a poco, en lo más hondo de aquel pozo que era yo. Sin embargo, cuando ya lo daba todo por perdido, escuché una extraña melodía y algo se rebulló en mi interior.

Por primera vez sentí que mi lánguido compañero de batallas despertaba y alzaba la vista desde el interior del agujero, buscando el origen de aquel rítmico sonido. Aquel repiqueteo lento y grave, golpeaba el castrense orden de mi alma, impregnándome de esa dosis necesaria de locura que siempre anhelaba en secreto. La oscuridad se fue volviendo cada vez más clara, impulsándome a vivir con una intensidad completamente desconocida hasta el momento.

Pensé, por un instante, que sería la percusión de algún artista callejero, pero pronto me di cuenta de mi error. Aquel dulce sonido acompasado, que por fin disiparía mi letargo, no era más que el enérgico latido de mi corazón.

La oscura senda que tanto tiempo anduve, no tardaría en alcanzar un desenlace. Desconocía el momento exacto, pero tenía la certeza de que esta lucha de fuerzas terminaría por desgarrar mi voluntad. Aquel recluta de alma gris que me había atormentado sin piedad, poco a poco iba hincando la rodilla. El eterno soñador, por fin había despertado de su trance.

 

Un relato de Fernando D. Umpiérrez

 

*Si te has quedado con ganas de más, pronto habrá nuevas entregas con el resto de componentes del grupo y fotografías que no te dejarán indiferente.

Banda Sonora Opcional: Mundo Cruel – Mondo Diávolo

Puedes encontrar más información de Mondo Diávolo en su Bandcamp y en su Facebook

 

Publicado por Fernando D. Umpiérrez

Guionista, escritor, superviviente y tan biólogo como médico el Gran Wyoming. Un soñador empedernido encerrado en el cuerpo de un pragmático redomado. Observador impasible de realidades alternativas. Ahora sobrevivo como guionista de fortuna. Si buscas alguna historia y no la encuentras, quizás puedas contratarme...