Recuerda que es altamente recomendable acompañar la lectura con la Banda Sonora Opcional que aparece al final de cada relato.

   

El vínculo

Figura atravesando un túnel para ilustrar el relato El vínculo

Puedes ver la imagen original de portada en el perfil de Deviantart de Dariusz Klimczak (Kleemass).

 

Floto ingrávida entre sueños inconexos, ajena a cualquier preocupación. Alejada del presente, del pasado y del futuro. Me envuelve por completo una deliciosa sensación de oscura calidez, apenas comparable con cualquier otra que recuerde.

De repente, todo mi universo desaparece con una sacudida que me empuja a través de un agujero de gusano.

Las garras plastificadas de unos gigantes sin rostro me arrancan de mi lóbrego refugio, arrojándome a un mundo gélido y extraño. Tal vez fuese una cárcel sin ventanas, húmeda y angosta, pero era todo lo que conocía. Esa sensación única de seguridad significaba un mundo para mí y ahora se ha esfumado para siempre.

La siguiente sensación es de vértigo absoluto. Un infinito aterrador. Como si toda mi vida hubiese estado inmersa en una nebulosa y, súbitamente, el eterno abismo golpease mis sentidos. Sonidos nunca antes escuchados, olores completamente novedosos. Aturdida, solo soy capaz de gritar, exigiendo sin palabras una explicación satisfactoria.

En lugar de dar respuesta a mis preguntas, me someten a un sinfín de extrañas pruebas. Estudian mis reflejos, mi peso y mis medidas; analizan mi sangre y me aplican sondas con las que escrutar cada orificio de mi cuerpo sin que apenas pueda defenderme. Siempre hablando en un lenguaje indescifrable. Siempre con distante y mecánica desidia.

Tal vez fuese una cárcel sin ventanas, húmeda y angosta, pero era todo lo que conocía. Esa sensación única de seguridad significaba un mundo para mí y ahora se ha esfumado para siempre.

Al fin alguien se apiada de mi alma. Me retira de la fría superficie donde han puesto a prueba mi cordura y cubre mis vergüenzas con un manto áspero e incómodo. Un pobre sustituto de mí añorada calidez.

Después me aleja de los focos cegadores, llevándome hacia un lugar desconocido. Aún tendré que darle gracias por brindarme un poco de descanso. Tal vez sea mejor que se confíe, pues mi sufrimiento no estará exento de venganza.

Tras un corto recorrido por monótonos pasillos, llegamos a una puerta con extrañas marcas en la parte superior. Al abrirla, la imagen que se muestra ante mis ojos me deja sin aliento. Una mujer me mira con ojos cansados desde un lecho inmaculado, haciendo que algo se revuelva en mi memoria.

Mi captor me deposita junto a ella y su olor, sorprendentemente familiar, acalla mis temores al instante. En ese momento soy consciente del vínculo irrompible que mantengo con aquella exhausta criatura y, sin pensarlo, alargo la mano y agarro su pulgar. La calidez que creía perdida para siempre, aparece reflejada en sus ojos anegados de lágrimas, que me miran con infinita ternura. El contacto de su mano me transporta de nuevo a mi oscura nebulosa y los traumáticos sucesos se diluyen poco a poco.

«Felicidades, ha sido niña», son las últimas palabras que flotan en mi mente antes de ocultarse, junto al resto de recuerdos, en algún lugar de mi memoria.

 

Un relato de Fernando D. Umpiérrez

 

Banda Sonora Opcional: Teardrop – Massive Attack

 

  • David Rubio

    ¡Hola, Fernando! Me ha gustado cómo has plasmado el momento más terrible al que se puede enfrentar el ser humano: Nacer. Lo que debe significar ese pasar del útero materno, ordenado, cálido, protector a otro caótico. Tú has puesto palabras a ese instante, creo que un recién nacido estaría de acuerdo con ellas. Un abrazo!!

    • http://www.eltinteroinfinito.com Fernando Diez

      Me alegra mucho que te haya gustado, David. La verdad es que era ese momento de caótico trauma el que quería plasmar y la (libre) explicación de no recordar nada de uno de los mayores shocks de nuestra vida. Y no encontré mejor forma que dándole a ese recién nacido plena y madura consciencia de todo lo que acontecía.

      Sinceramente, viendo el resultado casi preferiría que ese recién nacido no estuviese para nada de acuerdo con mi deducción, je, je, je, je.

      ¡Un abrazo!

  • http://www.losdeliriosdepandora.com Pandora Verdandi

    Hola, soy Pandora Verdandi y soy la propietaria del blog Los delirios de Pandora. Es la primera vez que me cruzo en tu camino y por casualidad. Llevo un tiempo buscando un lugar así, con relatos propios en los que nos intentan transmitir algún tipo de mensaje, de pensamiento, o simplemente donde podemos expresarnos sin que nadie nos señale con el dedo acusador.

    En fin, tenía el profundo deseo de dejar mi huella por aquí (espero que no te moleste), porque me gusta lo que leo y me gustaría felicitarte por lo que haces. Así pues, me gustaría dejarte una invitación muy especial a mi pequeño jardín del Edén http://www.losdeliriosdepandora.com

    ¡Un beso muy grande y hasta la próxima!

    • http://www.eltinteroinfinito.com Fernando Diez

      Guau, Pandora. Tus palabras me han robado las mías de la boca.

      Intento expresar en tinta (aunque sea electrónica) aquello que los ojos ven en monotonía cromática y que nuestra mente muchas veces tiñe de psicodélica fantasía y es precioso conseguir que eso llegue, aunque sea un poquito.

      Simplemente puedo y quiero agradecer que nuestros caminos se hayan cruzado por casualidad o sin su caprichosa mediación y te invito a que te pases y compartas por aquí cuanto y cuando desees.

      Ahora mismo me paso a leer tus escritos.

      Un fuerte abrazo y felices lecturas 😉