Aquella maldita tarde de septiembre

Metabolismo emocional lento.

Eso fue lo que le diagnosticaron a Claudia cuando llegó a la consulta, seis meses después de que tuviese su primera menstruación.

Seis meses de insensibilidad absoluta, de sentirse afortunada por no añadir los cambios de humor y el cóctel explosivo de emociones a su ya de por sí compleja pubertad. Y, de repente, un día se despertó con ganas de saltar por la ventana porque se había levantado tres minutos antes de que sonase el despertador.

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