Buen viaje, señor Chris Cornell

Foto de Chris Cornell

Puedes ver la imagen original en la cuenta de Flickr de Josh Jensen.

 

Recuerdo vivamente los días de verano, los más especiales que puede tener un adolescente. Aquel último día de exámenes que anunciaba el comienzo de la libertad por tiempo limitado. A veces duraba un suspiro porque las cosas no habían ido como esperaba. Otras se prolongaban hasta el comienzo del nuevo curso.

En esos días, año tras año, tenía un ritual. Al salir del último examen me ponía los auriculares y me alejaba lentamente, sin hablar con nadie, en un limbo de estados encontrados, hasta que los primeros acordes del My wave de Soundgarden me recordaban que no debía de preocuparme por absolutamente nada. El verano era real y tomaba forma de sonrisa, mientras el mundo desaparecía a mi alrededor.
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Dark Water, de Kôji Suzuki

Imagen de portada del libro de Kôji Suzuki, Dark Water

Portada de Dark Water, un libro de Kôji Suzuki.

 

Un descenso a las cloacas de la naturaleza humana

Vidas ordinarias obligadas a enfrentarse a sucesos que pondrán sus realidades del revés. Esa es la base de todas las historias que conforman Dark Water (Kôji Suzuki, 1994), un compendio de relatos donde el agua, base primigenia de la vida, se convierte, aquí, en mensajera del terror en sus más diversas formas.

Una madre soltera y misándrica con una desconfianza patológica hacia el mundo exterior; un misóngino y maltratador psicológico con un retorcido sentido del humor; un marido egoísta e iracundo incapaz de deshacerse de los fantasmas del pasado; un déspota director de teatro. Estas son algunas de las piedras angulares —aunque no siempre los protagonistas— de relatos que llevan la angustia y el terror al fangoso terreno de lo factible.

¿Te atreves a sumergirte en la oscuridad?

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Un viaje sin retorno

Una valla, símbolo del drama de los inmigrantes

Puedes ver la imagen original en la cuenta de Flickr de David Álvarez López.

 

El domingo pasado mi corazón quedó hecho pedazos, pero de sus restos surgió algo mejor y necesitaba contarlo de manera cruda y directa, despojado de las pieles del relato.

Todo comenzó poco antes de las ocho y media, cuando encendí el televisor para poder ver el estreno de Astral, aquel documental de Salvados que tanto habían anunciado, sobre la labor que ProActiva Open Arms está realizando en el Mediterráneo para salvar de una muerte segura a quienes se juegan la vida día tras día en busca de una vida mejor. Por si esto fuera poco, a este reportaje le siguieron otros dos, sobre los refugiados sirios en Jordania, y sobre los inmigrantes que tratan de cruzar la valla de Melilla, por lo que la noche se prometía intensa.

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Una nana para Ariadna

Carrito en habitación oscura para ilustrar "Una nana para Ariadna"

Puedes ver la imagen original de portada en el perfil de Deviantart de Mateusz Pisarski.

 

Ariadna nació en un mundo de destellos y fachadas. Un mundo de caminos de ida y vuelta, cuyas metas eran siempre artificiales. Fue un regalo divino injustamente rechazado, roto incluso meses antes de nacer, por el desprecio de una madre que siempre antepuso su carrera profesional de pasarela y ficción, a la dicha de ser ejemplo y parte en la vida de una hermosa criatura.

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Dulce beso inesperado

Foto del vocalista de Mondo Diávolo que inpira un relato sobre la muerte

Puedes ver más trabajos de Medialuna Photography en su cuenta de Flickr.

 

Nueva entrega de la serie Inspiraciones mutuas dedicada a Mondo Diávolo. Si la anterior entrega estaba inspirada en una evocadora imagen de Miguel Izquierdo, carismático teclista del grupo, hoy les traigo un relato inspirado en la inquietante y poderosa fotografía de Alex Clon, su vocalista, siempre de la mano de Medialuna Photography.

Alex es un auténtico torbellino sobre el escenario, capaz de atrapar tu atención (y tu alma, si te descuidas) desde el primer segundo que los focos le iluminan. ¡Disfruten de este relato, valientes!

No quiero mirar, no puedo dejar, que me causes temor….

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