Serendipia

Hombre en callejón en ruinas para el relato serendipia

Esta imagen es una combinación entre dos imágenes originales, propiedad de Olli Homann y Mirøslav Hristøff, respectivamente.

 

Hoy les traigo un relato muy especial para mí. Fue el primer intento de escribir una novela que recuerdo y el culpable de las innumerables horas muertas que pasé en la cafetería de mi facultad con un lápiz y una libreta.

Finalmente deseché el proyecto tras meses de frustración, así que quedó olvidado en un cajón. Serendipia no es más que el comienzo de aquel proyecto olvidado, reconvertido en relato corto. Espero que les guste.

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Fundido a negro

Frontal de un viejo cine para ilustrar el relato Fundido a negro

Puedes ver la imagen original en la cuenta de Flickr de Paloma A. Rojas.

 

Las luces se atenúan y el blanco de la pantalla contrasta aún más con la penumbra de la sala. Está a punto de comenzar la proyección y ese vacío previo borra de un plumazo mis preocupaciones cotidianas. Este es uno de los pocos lujos que puedo permitirme, pero cada céntimo invertido merece la pena. He tenido una semana de mierda y el pequeño santuario con olor a palomitas siempre me pone de buen humor.

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Escribiré el año 2017 en Courier New

Máquina de escribir. Una prometedora imagen para el año 2017

Puedes ver la imagen original en la cuenta de Flickr de José Luis Rodríguez.

 

Esta es la primera entrada del año 2017 y también la que inaugura una suerte de cuaderno de bitácora de las historias que se cruzarán en mi camino. Más personal pero siempre con tintes de ficción entremezclados en mi peculiar visión del mundo. Un espacio sin demasiadas florituras, donde daré rienda suelta a mi imaginación más allá de las pieles del relato.

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El vínculo

Figura atravesando un túnel para ilustrar el relato El vínculo

Puedes ver la imagen original de portada en el perfil de Deviantart de Dariusz Klimczak (Kleemass).

 

Floto ingrávida entre sueños inconexos, ajena a cualquier preocupación. Alejada del presente, del pasado y del futuro. Me envuelve por completo una deliciosa sensación de oscura calidez, apenas comparable con cualquier otra que recuerde.

De repente, todo mi universo desaparece con una sacudida que me empuja a través de un agujero de gusano.

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Gracias por un aniversario inolvidable

Foto de una libreta con el logotipo de El Tintero Infinito

Una imagen original de Fernando Díez para El Tintero Infinito

 

Hace un año ya que se abrió oficialmente El Tintero Infinito. Hace un año exacto publiqué mi primer relato en este espacio de creatividad y a lo largo de las últimas cincuenta y tres semanas he intentado poner orden en mi particular cajón de sastre de cuentos y reflexiones.

En este tiempo he aprendido y sigo aprendiendo a base de ensayo y error, perdiendo el miedo a equivocarme, a salir al mundo y comenzar a creer que hay un futuro para mí en este fabuloso cosmos de la letra y la palabra, de la imagen y el sonido, de la tinta y el color. En definitiva, el mundo de contar historias y de transmitir emociones de las maneras más dispares.

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Misiva para un futuro escritor

Letras de una máquina de escribir para una reflexión sobre las desdichas de querer ser escritor

Puedes ver la imagen original en la cuenta de Flickr de Celeste RC.

 

Mi vida no es lo suficiente interesante para relatarla sin la fermentada inhibición de una fría cerveza entre las manos. Sin embargo, llevo un tiempo queriendo compartir una reflexión.

Siento alejarme momentáneamente de la dinámica del blog, pero necesitaba poner en contexto mi experiencia. Hacer partícipe al lector de mi literario desahogo.

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Paradójica actitud

Banco en el parque para ilustrar el relato Paradójica actitud

Puedes ver la imagen original de portada en el perfil de Flickr de José M. Vazquez
(A quien le agradezco profundamente su participación).

 

ALFA

Andrea se sentaba cada día a tomar su pieza de fruta en un banco cercano a la facultad. Necesitaba esta rutina para mantenerse serena el resto del día. No importaba qué fruta fuese, siempre que fuese fruta, en ese banco y sin compañía; formaba parte de ella y por algún absurdo motivo le hacía sentirse especial. Aquel era su rincón oculto y personal. Daba igual si hacía frío o calor, si había tenido un día pésimo o si se habían vuelto a reír de ella. Era su momento y nada podría estropearlo.

Un día, dirigiéndose ansiosa a su edén entre el asfalto, observó una figura lejana que fue tomando forma mientras se acercaba. Parecía un muchacho y… ¡Oh Dios mío, estaba sentado justo en su banco! No podía ser, aquel banco estaba en la parte trasera de la facultad, raído por los años y la falta de uso; nadie lo usaba excepto ella.

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Todos los complejos son inicios

Cuaderno y pluma estilográfica

 

Este juego de palabras, que podría resultar un tanto tosco (todos los inicios complejos son complejos inicios), tiene para mí un poderoso significado, ya que explica un viaje que muchos repiten como un dogma hoy en día (el de emprender en sentido amplio), sin ser conscientes de las barreras que hay que romper a nivel personal ni de las secuelas que se producen cuando esa aventura no sale como esperábamos. Sin embargo, caer a veces desemboca en una catarsis que nos hace mejorar y querer volver a levantarnos con más fuerza.

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