Habitación libre (3/3)

 

Este es el desenlace del relato «Habitación libre». En la anterior entrega nuestros protagonistas estaban encerrados, pero dispuestos a enfrentarse al horror con uñas, dientes y antihistamínicos. Si no sabes de que puñetas te estoy hablando, probablemente te hayas saltado algunos pasos, así que será mejor…

Ir a la primera parte.

Si has venido a jugar y ya leíste de la primera y la segunda parte, te animo a descubrir cómo finaliza la historia. Si no, ¿a qué estás esperando? (Luego no digas que no te lo advertí).

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Habitación libre (2/3)

 

Segunda entrega del relato «Habitación libre». En la anterior entrega habíamos dejado a nuestros protagonistas tomando una importante decisión que tendrá consecuencias (in)esperadas. Si ya leíste de la primera parte, te animo a descubrir cómo continúa la historia. Si no, ¿a qué estás esperando? (no digas que no te lo advertí).

Ir a la primera parte.

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Habitación libre (1/3)

 

Habitación Libre es un relato surrealista en tres partes sobre la problemática de la vivienda en las grandes ciudades, llevado a un futuro lejano en el que la cosa no parece haber mejorado, sino todo lo contrario.

Clara y Jorge se enfrentarán al dilema de alquilar o no una habitación que ha quedado libre en su minúsculo piso compartido. Las consecuencias de su decisión irán más allá de lo que jamás hubiesen imaginado…

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Mirando a los ojos del abismo

 

Cuando llevas demasiado tiempo siendo arrastrado por la inercia del fracaso, es fácil caer en la desidia. Pierdes incluso las ganas de hacer las cosas que antes te apasionaban.

Inicias cada proyecto nuevo con cierta ilusión, pero con la oscura certeza de que acabará en el limbo de los cuentos inconclusos, en donde terminaron muchos otros.

Una losa más que cargarte a las espaldas.

Otro lazo en el dedo que sirva como recordatorio de tus dudas.
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Ilusiones preferentes. Primera parte. (1/2)

 

Tengo algo entre los dientes, lo sé. No consigo notarlo con la lengua, pero seguro que tengo algo entre los dientes. Si no, ¿por qué la nueva secretaria me iba a mirar con esa cara de asco? Joder, dónde coño estás maldito hijo de-

—Ha llegado su visita de las cinco, señor Bielsa—. Casi se me sale el corazón por la boca al ver la diminuta proyección virtual de mi secretaria, de pie sobre la mesa.

—Gracias, preciosa. Hazle pasar. Y te he dicho que me llames Juanmi, ya sabes, para que haya buen rollo.

—En seguida le paso, señor.

—Otra cosita, querida. ¿Te importa traerme un holoespejo?

—Ahora mismo, señor.

A esta chica le queda mucho por aprender si quiere llegar a ser más que una simple secretaria. Menos mal que no la ha cagado de momento, porque con ese carácter que tiene y lo poco arregladita que va, no sé cómo pasó las entrevistas. La anterior por lo menos tenía un buen par de tetas.

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