El encuentro

Imagen de un niño a la orilla del río que inspira al relato El Encuentro

Puedes ver la imagen original en el Instagram de Fernando Leal.

 

Esta semana les traigo un nuevo integrante de la familia de Inspiraciones mutuas, que se va haciendo grande poco a poco gracias a la colaboración de fantásticos artistas como Fernando Leal, quien a través de sus fotografías hizo posible este relato inédito.

La mayoría de los trabajos de este brillante fotógrafo —y en esta ocasión no iba a ser diferente— fusionan naturaleza y humanidad, mostrándonos escenas quizás cotidianas para sus protagonistas, pero que se transforman en extraordinarias cuando atraviesan su objetivo. Porque entre sus manos, la cámara se convierte en un extractor quirúrgico de emociones, que con la precisión de un cirujano, nos recuerda que, pese a lo que pueda parecer, aún podemos tener esperanzas en la especie humana.

Cabe destacar que Fernando Leal ganó la edición de 2015 del concurso Tu mejor foto (convocado por la revista Magazine del periódico La Vanguardia) gracias a esta otra imagen, considerada, además, como una de la favoritas de los editores de National Geographic en su concurso de fotografía de 2016.

Si quieren conocer mejor a este artista, les animo a seguirle la pista en su nueva y flamante cuenta de Facebook y también en Instagram.

Mientras tanto, espero que disfruten de este relato, que lo comenten y, si les gusta, lo difundan por la red.

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El tempo de los olvidados

Hombre arrastrando un piano

Puedes ver la imagen original en el Instagram de Javier Martín.

 

Serie “Inspiraciones mutuas”, una breve aclaración

Si bien es cierto que una imagen puede valer más que mil palabras, si se elige sabiamente, las palabras adecuadas pueden llegar a evocar diez mil imágenes. Por ello no soy demasiado amigo de esa exclusión de conceptos, ya que, juntas, creo que imágenes y letras (y música, y escultura, y un interminable etcétera), pueden llegar a convertirse en mucho más que la suma de sus partes.

Siempre me ha gustado la idea de mezclar artes diversas, de explorar nuevas posibilidades, en un afán por romper esa barrera, por desgracia natural, que se suele levantar entre los artistas. Esos muros, alimentados por el ego, muchas veces impiden ver más allá de individualismos, sin ser conscientes de que de la colaboración entre diferentes individualidades pueden nacer cosas muy hermosas.

Ya he jugueteado con este concepto anteriormente, gracias, entre otros a mi amiga Jen del Pozo, con la que tuve la oportunidad de colaborar, mediante un texto descriptivo, en un precioso montaje basado en sus fantásticas ilustraciones, que era en sí mismo una oda a ese motor para la creatividad que es la colaboración multidisciplinar.

Y como me encanta meterme en berenjenales, esta vez le he pedido a otro gran amigo, Javier Martín, una de sus fotografías para inspirarme (puedes ver esta y otras espectaculares imágenes suyas en su cuenta de Instagram). Como se observa más arriba, en este caso es una imagen en blanco y negro, de un hombre arrastrando un pesado piano por un carril-bici, a partir de la cual he tratado de construir una historia sencilla, de esas que todos nos imaginamos cuando nos cruzamos con ciertos personajes. He aquí el resultado, espero que les guste.

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