Lucy

Imagen de niña sentada en un columpio para ilustrar el relato "Luci"

Puedes ver la imagen original de portada en el perfil de Deviantart de Xetobyte.

 

Lucy siempre había velado por aquellos a los que amaba, guiando sin querer ser guiada, como un faro que evita que los bajeles pierdan el rumbo y encallen por culpa de su propio peso, iluminando sus almas sin iluminarse nunca a sí misma.

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Calcetines desparejados

Línea de calcetines sobre un campo verde

Imagen de portada extraída de Pinterest. (No he podido encontrar el autor original de la fotografía, por lo que agradecería cualquier ayuda)

 

¿Qué sería de nosotros sin los recuerdos? Esas imágenes que acuden a nuestra mente en la quietud de una habitación oscura, cuando la ciudad duerme y parece que hasta el mismísimo Morfeo contiene la respiración en una esquina con tal de no despertarnos.

Existen imágenes y recuerdos que quedan grabados para siempre en la retina. Personas que eres incapaz de olvidar, que te marcan a fuego, revolviendo para siempre tu conciencia. Y es en esos momentos de oscura calma cuando todos los recuerdos se activan. La almohada tiene un curioso efecto catalizador que aviva hasta el rescoldo más profundo, haciéndonos rememorar experiencias que durante el día permanecen agazapadas, como criaturas adormecidas en un rinconcito de nuestro cerebro.

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Próxima estación

Vagón de metro

 

Le gustaba y hubiese deseado poder gustarle una milésima parte de lo que ella le deseaba entre sus sábanas.

Con un simple átomo de pasión se conformarían sus jóvenes pero cansados huesos, pues un átomo encerraba en su interior la energía de miles de universos. Un átomo podía crear y destruir mundos con la facilidad de una sonrisa y era capaz de producir reacciones poderosas, si se aplicaba la energía adecuada.

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Déjate llevar por la corriente

Silueta de mujer enmarcando un paisaje

Ilustración cortesía de Raúl Díez Umpiérrez.

 

La marca zigzagueante que recorría aquel paisaje lleno de vitales y hermosos contrastes, era el fiel reflejo de la magia que albergaba en sus profundidades.
Pocas veces me habían tocado el alma de manera tan contundente y a la vez tan gradual. Desde la desembocadura hasta la fuente, aquel sinuoso río te marcaba, no como una explosión que te dejase sin aliento, sino como la erosión que su caudal producía en la dura roca; poco a poco pero sin descanso. Una vez que conseguía abrirse paso a través de tu coraza, quedabas irremediablemente marcado para siempre.

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