Piélago dragante

San Jorge y el Dragón (Una alegoría al bodyboard

Puedes ver la imagen original de portada en el perfil de Deviantart de Chris Cold.

 

El pasado martes fue el cumpleaños de Jorge, un buen amigo y apasionado por el bodyboard. Por este motivo (y porque a mí pocas excusas me hacen falta), aprovecho para publicar una versión actualizada del texto que le escribí hace tiempo por el día de Sant Jordi. Fue un experimento improvisado que comenzó como una broma escrita en apenas una hora, aunando su pasión por coger olas, con el mito de San Jorge y el dragón, y que terminó convirtiéndose en una especie de corta pero intensa épica que demuestra lo peligroso que resulta pedirle un regalo a un desequilibrado mental como yo. Sin más dilación, espero que les guste.

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El vínculo

Figura atravesando un túnel para ilustrar el relato El vínculo

Puedes ver la imagen original de portada en el perfil de Deviantart de Dariusz Klimczak (Kleemass).

 

Floto ingrávida entre sueños inconexos, ajena a cualquier preocupación. Alejada del presente, del pasado y del futuro. Me envuelve por completo una deliciosa sensación de oscura calidez, apenas comparable con cualquier otra que recuerde.

De repente, todo mi universo desaparece con una sacudida que me empuja a través de un agujero de gusano.

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¡Jazz, sí! (Un pequeño homenaje a los músicos)

Entrada del JazzSi Club, taller de músicos

Puedes ver la imagen original en la cuenta de Flickr de UrbanrulesBCN02.

 

El pasado día 22 fue el Día del Músico y para celebrarlo me gustaría rendir homenaje al Jazzsí Club, un mítico local de Barcelona que fue toda una revelación, cuando hace años me mudé a esa maravillosa ciudad. Un local que sigue poniendo a la música en vivo en el lugar que le corresponde. Un sitio mágico donde cualquiera puede subirse al escenario y dar rienda suelta a su pasión. Un lugar de encuentro, de divulgación musical, de creatividad. Una caja de Pandora que todos deberían querer abrir. El último bastión de la música y del músico.

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Némesis

Hombre encapuchado en medio de un pasillo para ilustrar el relato Némesis

Puedes ver la imagen original en la cuenta de Flickr de Hernán Piñera.

 

Toda tu vida te ha convencido de que no vales para nada y tú lo has creído a pies juntillas.

Intentas expresar tus sentimientos sin tener con quien compartirlos, convencido de ser incapaz de pasar por esto solo. Las esperanzas se muestran esquivas, incapaces de darte la satisfacción de una victoria.

Encuentras nuevos rostros y nuevamente te sientes petrificado, volviendo a los días de pasillos solitarios y horas muertas. De llegar temprano a los sitios para tener algo que esperar en esta vida. Horas tiradas mirando una pared de ladrillos porque, simplemente, no tienes otra maldita cosa que hacer. Pero él siempre está ahí para gritarte: ¿a quién coño necesitas?

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El final de mi búsqueda

Una sencilla piedra blanca que destaque sobre el resto puede ser el mayor tesoro de tu búsqueda.

Puedes ver la imagen original en la cuenta de Flickr de Tangolimon.

 

Los años perforaban mi consciencia como lentas y dolorosas lanzas redentoras, sin poder siquiera vislumbrar el horizonte final de mi pesquisa. Cada gruta que exploraba, cada horror que superaba a costa de mi cordura, me otorgaba tesoros deslumbrantes. Sin embargo, esas alhajas no eran más que máscaras vacías que nublaban mis sentidos y terminaban por traerme más desdichas que fortuna.

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La ventana (Especial Halloween)

La ventana. Imagen de Cristian Campos para ilustrar un relato especial de Halloween

Puedes ver la imagen original en la cuenta de Flickr de Cristian Campos González.

 

La noche de los difuntos está cerca, Halloween se respira por las calles y las brujas están poniendo a punto sus escobas. ¿Qué mejor para celebrarlo que un pequeño y atípico relato de terror?

Hoy les traigo una historia sobre un miedo más real y cercano de lo que parece, especialmente dedicada a aquellos amantes de pasar un poco de angustia en esta fecha tan señalada. Espero que este cuento no les deje indiferentes.

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Cuando la música atraviesa la frontera de mis cascos

Concierto de música

Puedes ver la imagen original en la cuenta de Flickr de Alberto As.

 

Imágenes mudas corrían vertiginosamente en una infinidad de ventanas artificiales. Visiones mecánicas del presente, el futuro y el pasado nos golpeaban con el más que dudoso fin de hacer el viaje más ameno.

Ya casi había renunciado a la ilusión de emprender una aventura de aquella índole y, sin embargo, una mezcla perfecta de azar, sacrificio y un ángel de inconmensurable generosidad contribuyeron a elaborar con mimo la receta que haría perdurar en mi memoria el dulce regusto de la vorágine melómana que estábamos a punto de vivir.

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La visitante nocturna

Tela de araña para ilustrar el relato La visitante nocturna

Puedes ver la imagen original en la cuenta de Flickr de Jed Sullivan.

 

Abro los ojos y allí está, quieta, oscura y paciente, con sus enormes patas y su rechoncho cuerpo segmentado. Me observa parsimoniosa desde una pequeña imperfección en la pared, entre dos ladrillos que ha reclamado como propios. Apenas se mueve, como si en realidad no estuviese allí, a la espera de un mosquito despistado o de una mosca que vuele demasiado cerca.

Podría cerrar los ojos y regresar a mi plácido sueño pero soy incapaz; esa mirada octuplicada me hipnotiza, observándolo todo desde su atalaya con la intensidad de ojos sin párpados y la mirada fija en cuanto le rodea.

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Franz

Un dedo con un lazo, por el día mundial del Alzheimer

Puedes ver la imagen original en la cuenta de Flickr de José Carlos.

 

Franz no era más que un tipo cualquiera, gris y aburrido de la vida, que sentía un profundo vacío. Como si los días no acabasen nunca de estar completos. Días que pasaban sin ser capaz de darle un rumbo a su vida.

Solamente Mona le había completado alguna vez. Pero Mona se había ido para siempre y nunca volvería. Y eso le atormentaba cada noche, al posar su cabeza sobre la almohada e imaginar qué cruel deidad había podido obrar para que ocurriese tal desastre.

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Bofetadas de vacío inmaculado

Libreta con página en blanco por falta de inspiración

Una imagen original de Fernando Díez para El Tintero Infinito

 

Delante del blanco telón de mi futuro trato de convertir recuerdos en delirantes fantasías.

Las letras bailan incesantes, mientras el peso de granos invisibles, pero grandes como piedras, me recuerda que la vida huye lentamente por un desagüe de clichés y vanas esperanzas, presa de la monotonía encerrada entre cuatro paredes incapaces de dictar un rumbo definido.

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