Publicado por Fernando Díez

Biólogo de formación, reconvertido a aprendiz 3.0 y escritor de relatos y vivencias. Publico en varios blogs literarios, lo que me impulsa en el día a día y me ayuda a ver la realidad de una manera diferente. También he participado en varios proyectos como guionista, sobretodo en el ámbito de la novela gráfica. Un soñador empedernido encerrado en el cuerpo de un pragmático redomado.

Serendipia

Hombre en callejón en ruinas para el relato serendipia

Esta imagen es una combinación entre dos imágenes originales, propiedad de Olli Homann y Mirøslav Hristøff, respectivamente.

 

Hoy les traigo un relato muy especial para mí. Fue el primer intento de escribir una novela que recuerdo y el culpable de las innumerables horas muertas que pasé en la cafetería de mi facultad con un lápiz y una libreta.

Finalmente deseché el proyecto tras meses de frustración, así que quedó olvidado en un cajón. Serendipia no es más que el comienzo de aquel proyecto olvidado, reconvertido en relato corto. Espero que les guste.

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Dark Water, de Kôji Suzuki. Un descenso a las cloacas de la naturaleza humana.

Imagen de portada del libro de Kôji Suzuki, Dark Water

Portada de Dark Water, un libro de Kôji Suzuki.

 

Vidas ordinarias obligadas a enfrentarse a sucesos que pondrán sus realidades del revés. Esa es la base de todas las historias que conforman Dark Water (Kôji Suzuki, 1994), un compendio de relatos donde el agua, base primigenia de la vida, se convierte, aquí, en mensajera del terror en sus más diversas formas.

Una madre soltera y misándrica con una desconfianza patológica hacia el mundo exterior; un misóngino y maltratador psicológico con un retorcido sentido del humor; un marido egoísta e iracundo incapaz de deshacerse de los fantasmas del pasado; un déspota director de teatro. Estas son algunas de las piedras angulares —aunque no siempre los protagonistas— de relatos que llevan la angustia y el terror al fangoso terreno de lo factible.

¿Te atreves a sumergirte en la oscuridad?

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Al fondo a la derecha

Puerta de un baño público. Un cruel recordatorio diario para muchas personas transgénero

Puedes ver la imagen original en la cuenta de Flickr de Jonathan Grado.

 

Aquella figura, que le devolvía la mirada desde el escaparate del Café de las almas perdidas, le era completamente ajena. No recordaba exactamente cúando había comenzado a renegar de su cruel anatomía, oponiéndose a la resignación de aceptar el resultado de unos dados que nunca le habían dejado lanzar.

Con un profundo suspiro, proyectó toda la rabia contenida hacia el desconocido reflejo, cubriéndolo con una agradecida nebulosa de vaho, y se dispuso a entrar en aquella cafetería con nombre de película francesa. No tardó en localizar a su madre al fondo del establecimiento, sentada en la misma mesa donde la esperaba todos los días a las cinco de la tarde.

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Singularidad. Segunda parte. (2/2)

Escaparate de una librería oscuro y lleno de rasguños

Puedes ver la imagen original en la cuenta de Flickr de Álvaro Ibáñez.

 

Lo prometido es deuda. Aquí les dejo el desenlace del relato Singularidad. Si ya leíste de la primera parte, te animo a descubrir el sorprendente final. Si no, ¿A qué estás esperando? (No digas que no te lo advertí)

Ir a la primera parte

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Singularidad. Primera parte. (1/2)

Escaparate de una librería

Puedes ver la imagen original en la cuenta de Flickr de Álvaro Ibáñez.

 

Abrí la puerta de la vieja librería, y el sonido de la campanilla me transportó inmediatamente a tiempos tan antiguos como mis recuerdos. Había pasado una vida desde la última vez que crucé el umbral entre la realidad y la fantasía; entre la apatía de una adolescencia tímida y aislada, y la valentía de enfrentarme —aunque fuese como mero espectador— a infinitas aventuras, dramas y misterios.

Cuando el incisivo tañido de aquella guardiana de historias se fue apagando, todo quedó en silencio, como si cualquier sonido quedase amortiguado por el peso del polvo y la memoria. Mis dedos, surcados por los aperos del tiempo, recorrieron el lomo de los cuerpos acostados, leyendo con esfuerzo los nombres de mis antiguos compañeros de batalla. Hacía demasiado tiempo que mis yemas no sentían el agradable tacto del cartón, el cuero y el papel. Sin embargo, recordaba perfectamente las horas que pasé sentado en aquellos pasillos estrechos, descubriendo con asombro los retos a los que debían enfrentarse Ulises, Ahab y compañía.

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¿Quieres mejorar como lector? Pues olvídate de trucos para leer más rápido

Gran biblioteca de libros. Leer más rápido no nos ayudará a leer mejor.

Puedes ver la imagen original en la cuenta de Flickr de Stiller Beobachter.

 

Dice Robert McKee en su libro El guión, que cualquier teoría sobre los paradigmas y los modelos infalibles de redacción que sirven para alcanzar el éxito comercial es un completo disparate. McKee carga con esta lapidaria frase contra aquellos que, como Syd Field, se empeñaban en reducir la creatividad a una fórmula matemática incuestionable. Una suerte de dogmático manual de instrucciones para triunfar en el séptimo arte, entendiendo por triunfar no el hacer buenas películas, sino millones en taquilla. Convertir el noble oficio de contar historias, en un manual del perfecto vendedor comercial.

Sin duda, Robert McKee es un personaje controvertido con una curiosa manera de exponer su verdad y es ampliamente conocido el enfrentamiento académico que siempre ha mantenido con Field, el otro gurú de la escritura de guiones. No obstante, si conseguimos decantar y neutralizar el veneno de la frase, el mensaje subyacente es una máxima que bien podría aplicarse también a la lectura y a la vida en general.
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Cría cuervos

Cuervo caminando sobre el hielo, para ilustrar el relato Cría cuervos

Puedes ver la imagen original en la cuenta de Flickr de Hamish Irvine.

 

Chester McCorax inspeccionó aquella cáscara de pipa con ceñudo interés, pese a que la miga de pan abandonada, de aspecto mohoso, también le llamaba poderosamente la atención. Finalmente se decidió por la miga, atacándola ávidamente con su pico oscuro y semicurvo.

Tal vez por aquellos fríos lares la vida de los cuervos no tuviese el considerado glamour de las águilas reales ni la afamada sabiduría de los búhos, pero era una vida sencilla y respetable. Chester apreciaba esas cualidades por encima de la mala fama de resentido, agorero y desagradecido. Una losa asociada a sus congéneres desde el principio de los tiempos, y que algún escritorcillo con ínfulas de poeta se había encargado de cincelar para la historia en letras de mármol. Al menos podía congratularse de no haber nacido paloma. Malditas ratas del aire.

Pese a ello, no podía evitar mirar con mal disimulada envidia a los cisnes que se pavoneaban por aquella antigua ciudad de la vieja Europa. Con su elegancia acaparaban todas las migajas de los visitantes, no solo en verano cuando podían desplegar sus encantos, sino también en invierno, una época festiva y gélida cuya melancolía le venía a Chester como anillo al dedo. Por eso no perdía ocasión de poner a prueba la escasa paciencia de los anátidos tirándoles de la cola y arrancándoles, en un despiste, alguna que otra pluma.

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Sábanas vacías

Una solitaria mano sobre las sábanas, con un pequeño corazón tatuado.

Puedes ver la imagen original en la cuenta de Flickr de Ellie Tre.

 

Quiero que seas todos mis minutos y contar los segundos con caricias. Amanecer levantando el telón de tu sonrisa y que los días terminen con el ocaso de tus párpados.

Quiero recorrer todos los caminos de tu cuerpo y que sean tus gemidos los que me sirvan de guía.

Quiero construir un búnker de sabanas, sudor y mejillas sonrosadas.

Quiero descubrirte, conocerte. Que hagas de la realidad una aventura y que cambies el curso de mi historia.

Quiero alimentarme de tu aliento y pasar la eternidad contando los lunares de tu espalda.

Quiero todo esto desde una cama vacía. Todo lo que quiero es encontrarte.

 

Un microrrelato de Fernando Díez

 

Banda Sonora Opcional: Unintended – Muse

 

Fundido a negro

Frontal de un viejo cine para ilustrar el relato Fundido a negro

Puedes ver la imagen original en la cuenta de Flickr de Paloma A. Rojas.

 

Las luces se atenúan y el blanco de la pantalla contrasta aún más con la penumbra de la sala. Está a punto de comenzar la proyección y ese vacío previo borra de un plumazo mis preocupaciones cotidianas. Este es uno de los pocos lujos que puedo permitirme, pero cada céntimo invertido merece la pena. He tenido una semana de mierda y el pequeño santuario con olor a palomitas siempre me pone de buen humor.

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Escribiré el año 2017 en Courier New

Máquina de escribir. Una prometedora imagen para el año 2017

Puedes ver la imagen original en la cuenta de Flickr de José Luis Rodríguez.

 

Esta es la primera entrada del año 2017 y también la que inaugura una suerte de cuaderno de bitácora de las historias que se cruzarán en mi camino. Más personal pero siempre con tintes de ficción entremezclados en mi peculiar visión del mundo. Un espacio sin demasiadas florituras, donde daré rienda suelta a mi imaginación más allá de las pieles del relato.

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