Recuerda que es altamente recomendable acompañar la lectura con la Banda Sonora Opcional que aparece al final de cada relato.

   

Sobre Mientras de Alejandro Correa

Cuadro Sin Titulo de Alejandro Correa

Obra sin título de Alejandro Correa

 

Una breve aclaración

Puede que a quienes me conocen poco o desde hace poco no se los parezca (o tal vez sí), pero he de reconocer que siempre me asustó enfrentarme a cosas nuevas. Me aterraba iniciar proyectos que se saliesen de mi particular zona de confort. Eso me llevó, tras un importante fiasco, a una época de profunda apatía en el que cubrí de almohadas las paredes de mi universo personal. Para no escuchar los sonidos provenientes del exterior. Para no golpearme con la dura realidad.

Tras este proceso de sequía tomé la decisión de cambiar radicalmente de actitud, de buscar y aceptar nuevos retos e intentar ponerme a prueba en un terreno que siempre me dio tanto, como es la escritura (oye, que una cosa es salir de mi zona de confort y otra dedicarme a la ingeniería aeroespacial de la noche a la mañana).

Siendo fiel a esta filosofía de tú primero dí que sí, que ya habrá tiempo de tirarse de los pelos, me he ido embarcando en una serie de retos que van desde escribir textos para exposiciones de arte, hasta guiones para cómic, cine, videojuegos o cuentos ilustrados. Cada uno ha supuesto el enfrentarme a formas de escribir y plantear historias a las cuales nunca me había enfrentado antes, y por ello está siendo de lo más estimulante.

Ya he publicado alguno de estos proyectos, como por ejemplo el proyecto de microcuentos basado en las poderosas imágenes de Mondo Diávolo. Otros irán viendo la luz poco a poco, como el texto inspirado en el fabuloso montaje Ventanas Universales de la ilustradora Jen del Pozo (todo un reto también para ella). Pero algunos de los más importantes  están aún por llegar (cruce de dedos mode: ON).

La última (por ahora) de dichas aventuras literarias fue escribir, el pasado mes de abril, el texto de la exposición Mientras, del excepcional pintor y amigo Alejandro Correa. Si no conocen la obra de este artista canario les invito a descubrirlo lo antes posible. ¿Y qué mejor forma de hacerlo que presentarles mi particular visión de su obra junto a una muestra de sus cuadros? Pasen, vean y disfruten…

 

Silueta en sombras

Obra sin titulo de Alejandro Correa

 

Sobre Mientras de Alejandro Correa

Si Edgar Allan Poe hubiese tropezado con un pincel y una paleta, en lugar de hacerlo con los folios y la pluma, el resultado no distaría mucho de la obra de Alejandro Correa. Una suerte de araña hecha de matices creativos, que lleva años tejiendo hilos de emociones en su mágica guarida; construyendo una tela hipnótica de pinceladas comedidas, pero de una fuerza y un carácter tan marcados, que plantarse frente a ellas significa quedar preso por el compás de una inquietante melodía que incita a vibrar en su mismo plano de existencia.

Cuadro Sin Titulo de Alejandro Correa

Obra sin título de Alejandro Correa

 

Espectros de una realidad presente con alma de pasado se suceden en el tiempo y el espacio, como una serie de destellos que forman parte de un universo casi ucrónico. Cada lienzo esconde historias personales en sus trazos, impregnadas de nostalgia, de riquezas y penumbra, que al tiempo que sirven de ancla para el alma,  conmina a desviar repentinamente la mirada, como el esquivo movimiento de una sombra en un callejón decimonónico.

Tríptico de la exposición Mientras, de Alejandro Correa

Tríptico de la exposición “Mientras” de Alejandro Correa

Al observar los detalles y recrearse en la sutil incertidumbre de sus contornos, reminiscencias veladas de grandes maestros arañan la memoria, casi obligando a hurgar hasta encontrar las referencias. Pero al final de poco sirve, pues la firme mano del autor se ha encargado de convertirlas en algo propio y completamente nuevo, arrastrándolas a su mundo de recuerdos y emociones e imprimiéndoles una personalidad de tal calibre, que desmiente cualquier intento de otorgarles una forma prefijada.

Y es que, cada pintura de Alejandro Correa es el resultado de una comunicación íntima y sincera entre la obra y el artista; una charla sobria y contenida que destila un romanticismo propio de épocas pretéritas, muy en consonancia con el genio del pintor, cuyo proceso creativo enmascara una espontánea coherencia y una autenticidad casi visceral. Aquí, las únicas máscaras son las acarreadas por algunos de los entes mudos de sus cuadros. Más allá de eso solo existe la naturalidad de quien nunca ha pretendido otra cosa que ceder con gusto parte de su alma.

 

Un texto de Fernando D. Umpiérrez

 

Banda Sonora Opcional: Opium – Dead can dance